sandra-mendoza-un-camino-necesario-hacia-la-transformacion-digital-la-agilidad-articulo-revista-inalde-business-schoolSandra Mendoza
Gerente de Knowledge Application (KAP)
Executive MBA, INALDE Business School



E
ntender cómo se recorre el camino que enfrentamos y cómo la agilidad aplicada al pensamiento directivo y a la gestión organizacional tiene la capacidad de transformar, es fundamental para escalar a las dinámicas de la cuarta Revolución Industrial y hacer nuestras organizaciones sostenibles.

¿En qué realidad nos encontramos? 

Las turbulencias de un mundo completamente desbordado por la necesidad de innovar o reinventarse, desde hace un par de décadas demandan un cambio en la manera de concebir el trabajo y los negocios. Este panorama, al que no podemos ser ajenos, nos presenta un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo, VUCA1 (por sus siglas en inglés), en el que, de acuerdo con las leyes de este entorno, es imperativo el aprendizaje continuo y la adaptación permanente, así como la necesidad de retornar al ser humano como eje y pilar fundamental de los modelos de trabajo. Los vientos de cambio, animados por una infinidad de variables que no existían hace apenas unos años, nos acercan a límites en los que las fórmulas y las recetas que solemos utilizar en nuestra gestión, cada vez son menos efectivas. Al parecer tenemos una increíble y cegadora fe en nuestras herramientas tradicionales, que en tantas oportunidades nos ayudaron a pasar tormentas, pero sin darnos cuenta de que, en el fondo, se establecía un nuevo orden mucho más alejado de nuestra capacidad de control. 

Un estudio realizado por la IDC2 (International Data Corporation), en 2019 en Latinoamérica, concluye que más del 48 % de las empresas de la región ya cuentan con indicadores que les permiten medir el avance de la agilidad, con base en el valor que se genera para el negocio y los incrementos de la velocidad y oportunidad en la entrega de productos y servicios.

"La agilidad debe entenderse como un camino, no como un fin o un punto de llegada que nos cierre la posibilidad de seguir recorriendo, buscando, adaptando, mejorando."

En Colombia, por ejemplo, se viene enfocando el crecimiento nacional a través de la economía naranja3estrategia completamente disruptiva, enmarcada en actividades que agrupan el talento,la creatividad, la tecnología y la cultura,proyectada como el nuevo motor decrecimiento económico y transformación social. En 2017, la economía naranja representó el 3,3 %del PIB del país, por encima del sector cafetero (0,8 %), el minero (2,2 %) y,en un país en el que el petróleo representó el 7,5 %, Colombia ha sido declarada “Territorio Naranja” por el avance de sus industrias creativas y por la apuesta del Gobierno Nacional a dicha economía. El objetivo de esta visión es que para 2022 el país sea una referencia mundial en innovación e industrias culturales y creativas, que duplique su participación en el PIB para acercarse a la participación que hoy tiene el petróleo como principal fuente de creación de riqueza en el país.

Este ejemplo, de concebir estrategias disruptivas para la sostenibilidad y sustentabilidad de la nación, nos invita a los empresarios a apropiar la agilidad entendida como una filosofía aplicada a la gestión y al pensamiento organizacional para el crecimiento sostenible y sustentable de nuestros negocios.

¿Por qué encontramos en la agilidad un camino hacia el cambio? 

Algunas empresas coinciden en la necesidad de un cambio en la manera como gestionan su estrategia y sus proyectos. Por esto, en el camino de la agilidad, agregan mejoras importantes en la velocidad, calidad y productividad para la generación de valor al negocio. 

economia-naranja-un-camino-necesario-hacia-la-transformacion-digital-la-agilidad-articulo-revista-inalde-business-school← ECONOMÍA NARANJA = creatividad + cultura +  economía + tecnología

Según la decimotercera encuesta anual “State of Agile”,4 las empresas buscan una transformación con el fin de acelerar el time to market (TTM) de los productos, mejorar la habilidad para gestionar los cambios prioritarios, aumentar la productividad, alinear la tecnología con el negocio y mejorar la calidad. 

Por tanto, nuestro reto es trabajar en el desarrollo de una capacidad ágil que permita la integración ligera con los procesos existentes, desplegar un pensamiento ágil al integrar a las nuevas generaciones, encontrar el equilibro trabajo-familia, y establecer el esquema de gobierno y toma de decisiones acorde con la dinámica de los negocios.

¿Por qué asociamos la agilidad con un camino o un proceso? 

Es fundamental comprender que la agilidad es una capacidad que no aparece de la noche a la mañana, hay que desarrollarla, crearla o encontrarla, a partir de saber que, tal vez, hemos buscado en el lugar equivocado. Por lo general, se cae en la trampa de las restricciones y no de la creación permanente y, como consecuencia, nuestro cerebro solo opera de una misma forma una y otra vez. Lo curioso es que en el agilismo, muchos caminos que empezamos a recorrer ni siquiera tienen una ruta trazada; es algo que debemos descubrir en la medida en la que damos pequeños pasos, aprendemos de nuestra experiencia y perseguimos nuestro propósito para llegar a un ritmo constante. Esta incertidumbre de no tener una ruta trazada nos aterroriza; no obstante, existen algunos ejemplos de organizaciones que han abrazado esta nueva concepción de modelos de negocio y han desarrollado su propia capacidad de agilidad, que las ha llevado a obtener un posicionamiento interesante en el mercado y resultados de impacto para su negocio. 

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La agilidad, entonces, debe entenderse como un camino, no como un fin o un punto de llegada que nos cierre la posibilidad de seguir recorriendo, buscando, adaptando, mejorando. Y al constituirse en un proceso de transformación implica al interior de la organización: 

 Desarrollar la capacidad para detectar y cuantificar las grandes oportunidades que pueden transformar el modelo de negocio. 

 Movilizar los recursos (dinero, talento, foco del management) de manera ágil hacia las áreas de negocio de mayor impacto. 

 Simplificar y automatizar los procesos para gestionar el negocio de manera más efectiva y rápida que la competencia. 

 Desarrollar la habilidad para gestionar los cambios de prioridad, acorde con la dinámica del negocio y del mercado. 

 Reducir los tiempos de entrega de los proyectos y maximizar el impacto hacia los clientes. 

 Establecer equipos autogestionables y empoderados. 

 Desarrollar la habilidad de “tolerancia al error” como parte del proceso creativo hacia la innovación.  

Razones para ser ágiles

74% quiere acelerar la entrega de software.
62%
quiere mejorar la habilidad para gestionar los cambios de prioridad.
51%
quiere aumentar productividad de sus equipos.
50%
quiere mejorar el alineamiento entre negocio e IT.
43%
quiere mejorar la calidad del software.

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Más del 48%
de las empresas de

la región cuentan con indicadores que les
permiten medir el avance de la agilidad.

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