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Por Javier Tovar Márquez
Profesor - INALDE Business School


La sostenibilidad corporativa es definida como la contribución que las firmas hacen al desarrollo sostenible (Bansal, 2005) y precisamente en la medición de esta contribución, la calidad de la información tiene un rol diferencial; por tanto, el éxito en la toma de decisiones será en parte una consecuencia del diálogo continuo que exista entre las finanzas y los diferentes grupos de interés, que genere como resultado organizaciones con equilibrio y en sintonía con el medio ambiente. Sin embargo, el equilibrio (y la sostenibilidad) no siempre hablan el mismo idioma o tienen la misma temporalidad que la maximización de beneficios y la generación de utilidades, ya que estas últimas tienen horizontes de tiempo cortos, en los que no necesariamente hay un escenario de equilibrio; cuando se piensa en el corto plazo, para que yo gane, posiblemente alguien tiene que perder.

tima-bansal-economista-sostenibilidad-control-financiero“El único imperativo moral que fundamenta la sostenibilidad es la necesidad de equilibrar la oferta y la demanda de recursos a corto y largo plazos. Asegurar el éxito a corto plazo nunca debería arriesgar la supervivencia a largo plazo. La sostenibilidad empresarial es la capacidad de las empresas para responder a sus necesidades a corto plazo sin comprometer la capacidad de satisfacer las necesidades futuras. Al centrarse en la parte ‘sostenible’ de la sostenibilidad, las empresas pueden construir relaciones a largo plazo, innovar diseños duraderos e invertir en infraestructura duradera. Esto no solo ayudará a las empresas a sobrevivir a largo plazo, sino que las ayudará a prosperar”.
Tima Bansal, economista canadiense.


¿QUÉ SIGNIFICA LA MAXIMIZACIÓN DE BENEFICIOS EN EL ENTORNO DE LA SOSTENIBILIDAD?

 
Aunque la maximización de beneficios está posicionada (por lo menos a nivel práctico) en el contexto de las finanzas empresariales, esta tiene que ver mucho más con la teoría económica, ya que a través de esta se analiza cuál sería aquella perfecta combinación de variables donde la utilidad alcanza su punto máximo, es decir, no existen incentivos para hacer algo adicional y el beneficio se entiende óptimo; en la práctica, la ecuación finalmente se cierra cuando los estados financieros son puestos a disposición de los máximos órganos de gobierno.

La maximización de beneficios se entiende como una decisión financiera, porque habla de la utilidad y, precisamente en torno a esta, se genera una de las más importantes decisiones que enfrentan los accionistas: la entrega de dividendos. Sin duda alguna, la metodología expuesta (entregar dividendos con la información contenida en los estados financieros), es práctica para tal fin y alinea el proceso de toma de decisiones; no obstante, también en ese mismo instante nacen los puntos de divergencia con el concepto de sostenibilidad; mientras los estados financieros generan una foto en un momento arbitrario en el tiempo, la sostenibilidad necesita entender, además del resultado, el dinamismo, las relaciones y las decisiones que configuran dicha foto y tratará de entender cómo pueden afectar de manera positiva o negativa el futuro, no solo de la organización, sino también del entorno.

Pensemos por un momento en los incentivos. Si estos son fijados con una perspectiva de corto plazo (en la foto), la situación puede ser perversa, primero, porque pueden llegar a afectar de forma directa la remuneración y las relaciones entre los propietarios y quienes dirigen (tema ampliamente desarrollado en la teoría de agencia), pero también porque pueden comprometer el largo plazo de la organización, pues esfuerzos y energías estarán centrados en los resultados al cierre del ejercicio, con un objetivo claro: que sean altos y que estén alineados con las expectativas del mercado.

Ahora bien, desde la óptica netamente contable financiera (aumento en las ventas, disminución en costos y gastos), revisemos el concepto de maximización de beneficios, no solo desde el resultado, sino también con los efectos colaterales de las decisiones en el corto plazo:

Caso 1. 
Aumentar las ventas y mantener todo lo demás constante

Una compañía decide maximizar sus utilidades aumentando las ventas y manteniendo el resto de su estructura de costos sin modificaciones; para ello puede afectar el precio o aumentar las cantidades vendidas; la combinación de estrategias es infinita, pero pensemos en una de ellas: disminuir precios para ganar participación; una decisión sobre los precios por fuera de tiempo puede afectar la sostenibilidad del negocio, ya que, por un lado, recuperar el precio en el mediano y largo plazo es muy difícil, pero además se afectan las dinámicas del mercado, el desarrollo de la estrategia organizacional, las curvas de aprendizaje y la cultura (básicamente porque productos ganadores no se logran todos los días).

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← Si los incentivos son fijados con una perspectiva de corto plazo la situación puede ser perversa; por una parte, está la posibilidad de afectar en forma directa la remuneración, y por otra pueden comprometer el largo plazo de la organización, ya que esfuerzos y energías estarán centrados en los resultados al cierre del ejercicio.

 

 

Caso 2.
Gestión de costos y gastos

La situación aquí es un poco más compleja; analicemos primero los costos y gastos fijos. En el universo finito (corto plazo), los costos fijos son difícilmente modificables y, por ende, no hay incentivos para generar palancas de acción; mientras tanto, los costos variables, es decir, aquellos que tienen una correlación directa con las unidades vendidas, sí tienen algún margen de maniobra; sin embargo, una inadecuada gestión (sobre todo desde el punto de vista ético) de los costos variables, generará un efecto de rebote en el momento menos esperado, lo cual, además de ser riesgoso, causará una mayor incertidumbre sobre la futura marcha del negocio.

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En una estructura infinita de análisis de costos y gastos, ya no será suficiente obtener procesos de producción óptimos, también la relación con el medioambiente será fundamental: no bastará un proceso limpio dentro de las fábricas, la interacción con las comunidades y la generación de valor serán fundamentales.

 

 

 

EL MUNDO ES CONSCIENTE DE QUE ALGO ESTAMOS HACIENDO MAL...

La maximización de beneficios, la generación de utilidades y la entrega de dividendos no son razones suficientes para declararnos victoriosos en el universo empresarial, también existe un número importante de externalidades positivas y negativas provenientes del entorno económico y financiero que, como ya lo vimos, pueden llevar a decisiones sesgadas y, por ende, afectar el largo plazo. Así, las metodologías de medición de desempeño deben estar en sintonía entre el hoy y el mañana, por lo cual se invita a revisar la estrategia empresarial como una mezcla entre el corto y el largo plazo, y precisamente allí nace el concepto de los juegos repetidos o juegos infinitos asociados al control financiero.

QUÉ SON LOS JUEGOS REPETIDOS (Y CUÁL ES SU CONEXIÓN CON EL CONTROL Y LA SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL)

En teoría de juegos, son juegos repetidos aquellos que se juegan una y otra vez a lo largo del tiempo; a diferencia de un único juego donde claramente el objetivo es la victoria (o como lo vimos antes, la maximización de beneficios), en los juegos repetidos los incentivos cambian, ya que es muy probable que el jugador se encuentre con los mismos grupos de interés en más de una ocasión y, atendiendo a la lógica de los negocios, unas veces ganará, en otras perderá y en algunas simplemente no pasará nada; por tanto, la maximización de beneficios en este nuevo contexto es entendida como la sumatoria de los beneficios que se generen a lo largo del juego.

Cuando el escenario de retorno es de largo plazo aparecen nuevas variables a tener en cuenta, una de ellas la cooperación, otra es que hay lugar a mayores y más complejos indicadores de desempeño y, por último, cometer una falta o romper un acuerdo tiene unas implicaciones mayores si lo comparamos con juegos donde participamos por una única vez.

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Ahora veámoslo desde el entorno empresarial, dado que el juego no es único y, a su vez, aumenta la probabilidad de tener un número mayor de actores a lo largo del juego (esta vez infinito), ya que el accionista (o un grupo de ellos) no es necesariamente el eje principal de la vida empresarial y se debe considerar a los distintos grupos de interés (por nombrar algunos de ellos: gobierno, clientes, proveedores, organismos de control, entre otros) dentro de un juego cada vez más complejo y exigente; queda claro así que el papel de las empresas en este nuevo escenario trasciende más allá de la entrega de beneficios.

Por otro lado, las variables de medición tampoco podrán ser las mismas, ya que desde el punto de vista financiero el valor del dividendo seguirá importando, es una de las razones propias de hacer empresa, pero el entorno de temporalidad comienza a ser relevante, así que lo más importante para una organización que le apueste a la sostenibilidad, será el flujo futuro de dividendos (que desde la óptica de las finanzas corporativas se llama flujo de caja del accionista), y no el dividendo en un único periodo que atiende mucho más a escenarios de especulación. 

Ya que el accionista no es necesariamente el eje principal de la vida empresarial, se deben considerar los distintos grupos de interés (gobierno, clientes, proveedores, organismos de control, entre otros) dentro de un juego cada vez más complejo y exigente. 

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Lo importante aquí es que no nos referimos a un simple ejercicio de proyección de flujos de caja, sino a la sumatoria de las jugadas finitas (eventos) con su correspondiente análisis cualitativo, que darán lugar a una medición mucho más acertada de la sostenibilidad; si las jugadas son correctas, éticas, sumarán una tras otra y darán como consecuencia flujos de caja positivos. La revisión es contraria a la metodología que se utiliza de forma recurrente en escenarios de proyección netamente financiera; no se debe responder al qué hacer para tener flujos de caja positivos, sino al cómo actuar en cada juego finito para generar valor acumulado.

De igual forma, responder al cómo de una manera prudente, traerá en consecuencia una tasa de descuento menor que premie (y no que castigue) la proyección de una compañía en los ejercicios de valoración; una organización sostenible necesariamente deberá tener un mayor valor de mercado.

Si bien no es una metodología perfecta (siempre habrá lugar a lances ocultos y decisiones irracionales a lo largo del juego), la visión infinita de la empresa sí presenta muchos más elementos de juicio para tomar decisiones en el presente que afecten no solo el ahora, sino también el futuro y que tengan una mayor conexión con las necesidades de la sociedad...

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